Finalmente hemos llegado al paradigma de la Organización que Aprende, que es aquella capaz de desarrollarse y asimilar recursos útiles para competir. Las organizaciones que aprenden (Senge, P.) se distinguen por destacar en cinco disciplinas o capacidades específicas:
1. Pensar en sistemas: ser capaz de entender las interrelaciones entre las acciones y decisiones que se toman en la empresa y su entorno. No hay causas-efecto aisladas, sino relaciones sistémicas entre partes cuya comprensión es fundamental para poder aprender.
2. Capacidad personal: necesidad de contar con individuos en la organización que enfoquen su vida como un camino de aprendizaje continuo, de mejora en su tarea o especialidad. Es en este punto donde ubicamos las competencias y su gestión, como una de las herramientas básicas de la empresa competitiva.
3. Modelos mentales: todos creamos modelos de la realidad para entender la información que nos llega del entorno y hacer previsiones sobre las incertidumbres relevantes. La disciplina aquí considerada es la habilidad de someter estos modelos al escrutinio de la realidad, a la adaptación a la nueva información, a la constante discusión de sus suposiciones básicas y fundamentales. Es algo inherente al ser humano adherirse a los nuevos modelos y adorarlos, sin replantearse si funcionarán o no. Esta circunstancia puede tener remedio, lo que no tiene remedio es enamorarse del modelo y creer que el nuevo diseño no va a generar problemas y que va a ser útil para todas las circunstancias.
4. Construir una visión compartida: visualizar dónde queremos estar en el futuro y enfocar los intereses de los miembros de la organización. Nuevamente recurrimos al término de las competencias para significar que debemos orientarnos al aprendizaje personal que se deriva de los tres puntos anteriores, hacia un objetivo común, facilitando la organización que aprende.
5. Aprender en equipos: la disciplina de aprender en equipos se fundamenta en el diálogo y la interacción entre los miembros del equipo. Es necesario aprender a pensar conjuntamente para ser capaces de reconsiderar nuestros modelos mentales y crear visiones compartidas.
La Dirección Estratégica de empresas competitivas, que actúen de cara al mercado y con orientación a las personas, es decir, a largo plazo, ya no pueden ignorar el aprendizaje organizacional como una ventaja diferenciadora que, unida a una estrategia de negocio clara, posibilitará el éxito empresarial.