Casos prácticos

Hoy está siendo un mal día para Próspero López. Ayer, dentro de las actividades del Master en Dirección de Recursos Humanos, comenzó como becario del departamento de Recursos Humanos de Chirimbolos Alfa, una empresa que está en momentos de cambio importantes, entre ellos la redefinición estratégica para los próximos tres años.

Con las prisas del segundo día, no se ha puesto las gotas para la conjuntivitis y los ojos no paran de llorarle. Además, ayer no escuchó las noticias y nadie le comentó que había huelga de autobuses, por lo que esta mañana ha llegado bastante tarde (después de pagar el taxi hasta el polígono, un pastón, pues no podía permitirse el faltar el segundo día de prácticas). Ha aceptado el café que le ha ofrecido Juan Martínez, el responsable de una de las secciones de producción y, como ayer le comentaron que es un hombre algo duro y solitario, no se ha atrevido a decirle que llegaba tarde.

Juan ha aprovechado que Próspero es psicólogo para comentarle algo sobre unos cambios que tenía que comentar a su sección, pero lo cierto es que no le ha prestado demasiado caso y ha asentido sin demasiado convencimiento a la propuesta de actuación de Juan.

Definitivamente tarde, cuando ha abierto la puerta de la sala de reuniones ya no quedaba nadie del equipo directivo ni de recursos humanos, eso sí, la pared estaba llena de post-it grandes como tarjetas, con frases escritas aparentemente desordenadas. Se las han debido olvidar, pensó, y además todo esto está hecho un desastre; intentaré arreglarlo -pensó- y, con la mejor de las intenciones recogió las cartulinas y, sin orden ni concierto, las metió en uno de los sobres.

En ese momento llegó su 'jefa', Judit, con el director general, los directores comerciales, de marketing, de producción y su director de master. Se lo quedaron mirando incrédulos, se había cargado el trabajo que realizaron ayer. Afortunadamente el Dr. Santiago, su director de master, se puso a reír primero de forma nerviosa y luego a carcajadas.

No te preocupes Manolo -le dijo al director general- Próspero puede solucionarlo sin problemas, tranquilamente, en cuanto dejen de llorarle los ojos y pueda leer lo que ponen las tarjetas y se dé cuenta de que estábamos creando el Cuadro de Mando de Chirimbolos Alfa.

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